El aprendizaje es el
mayor tesoro que puede tener una persona: te abre los ojos detectando
aquello que no funciona bien, te hace más libre ampliando tus
horizontes y te hace más consciente de qué quieres en tu vida y
cómo quieres conseguirlo.
En el marco del presente
curso, a través de las distintas actividades, mi aprendizaje puede
sintetizarse en los siguientes puntos:
1.- He ganado conciencia
de la composición nutricional de los alimentos. Sí, conocer los
nutrientes del pan, los tomates o los huevos puede parecer algo muy
básico pero yo no tenía esa información. Ahora me siento más
preparada para saber qué estoy comiendo en cada momento.
2.- He revisado mis
hábitos alimenticios y me he dado cuenta de que mi dieta tiene
ciertas descompensaciones que debo corregir. Y no solo soy consciente
de que mis hábitos generales han de ser modificados sino que, en
momentos concretos, cuando he estado comiendo algo que no debería he
pensado en ello de una forma diferente a la de antes, en “términos
nutricionales”.
3.- He recordado lo fácil
y divertido que es crear cosas nuevas como atreverse a modificar
recetas para hacerlas más sanas o inventarse comidas salidas
directamente de la imaginación.
4.- Por último y en otro
orden de cosas, he conocido aplicaciones y plataformas -como Canva
o Piktochart- que me han dado ideas muy interesantes para
aplicarlas en mi vida profesional.
Enlazando, precisamente,
con lo que se refiere a mi profesión, a la pregunta de cómo y para
qué utilizaría estas actividades con mis alumnos respondo de forma
clara: tal y como las he realizado yo. Evidentemente, los guiaría
mucho más en el proceso y adaptaría el nivel de concreción y
dificultad de los contenidos tratados a la edad de mis alumnos/as,
pero me ha gustado mucho realizar los ejercicios y me encantaría que
mis estudiantes también tuviesen esa oportunidad.
Desde esta consideración
central, comenzaría las actividades con presentaciones del tipo de
las que hicimos pero centradas en el tema de la alimentación.
Después, les daría una explicación básica de los grupos de alimentos y nutrientes de los mismos. Y tras esta
puerta de entrada me lanzaría a que revisasen sus hábitos
dietéticos a través del recuerdo de 24 horas, los analizaran y
comentaran con sus compañeros; buscasen recetas, reflexionaran sobre
sus ingredientes y las modificaran y se inventasen nuevos platos que
saliesen directamente de su imaginación. Con todo ello, pretendería
conseguir en mis alumnos/as reflexiones en la dirección de las que
yo antes he expuesto: que se aclaren sobre qué alimentos existen,
qué son los nutrientes, cómo se están alimentando ellos y qué
aspectos de su dieta creen que deberían cambiar. De la misma forma,
la utilización con mis estudiantes de plataformas interactivas e
innovadoras como las que antes se han mencionado también sería
esencial pues, de forma paralela al aprendizaje en la esfera
alimenticia, intentaría fomentar su curiosidad y destrezas en el
universo de las nuevas herramientas digitales.
En definitiva y como
conclusión, estoy muy contenta del aprendizaje obtenido y me
encantaría tener la oportunidad de transmitir tales enseñanzas a mi
alumnado.
Fuente de la imagen: Pixabay







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