sábado, 22 de abril de 2017

Menú escolar ¿saludable?

La presente imagen representa una bandeja con uno de los menús que se sirven en los centros escolares españoles. Los alimentos que conforman el mismo son los siguientes:
Primer plato: macarrones con salsa de tomate.
Segundo plato: pechuga de pollo rebozada con patatas fritas.
Pan
Bebida: zumo de naranja industrial
Postre: una manzana.
Fuente de la imagen: blog.educastur.es
Estructura del menú según la Guía Perseo
Primer plato
Segundo plato
Guarnición
Postre
Complementos
Pasta
Carne
Patatas fritas
Fruta
Zumo de frutas, pan.
Un análisis del menú, me lleva a realizar las siguientes consideraciones:
Si bien cubre las necesidades energéticas de nutrientes como hidratos de carbono con la pasta, el pan y las patatas (o las excede, habría que matizar), y proteínas con la carne, se observa un importante déficit de verduras y hortalizas, pues el único nutriente de este grupo es la salsa de tomate que, por otra parte, debe ser industrial, no realizada directamente con tomate natural. Respecto a las vitaminas, aunque se incluye la fruta (manzana, zumo de naranja), debe decirse que el hecho de que parte de esta tampoco se ofrezca en su versión natural repercute en que el menú tenga otros azúcares añadidos que no deberían estar presentes. Sobre las grasas, que las patatas sean fritas y el filete rebozado hace que estas sean excesivas y contribuyen a que, en general, el menú resulte poco equilibrado.

En base al análisis realizado, considero que el menú escolar expuesto debería mejorarse con cambios como los siguientes:
  • Hacer la pasta con salsa de tomate natural y añadirle en esta, si fuese posible, algunas verduras y hortalizas (como cebolla y ajo) y otros complementos saludables como champiñones.
  • Cocinar la carne sin el rebozado y a la plancha.
  • Poner de guarnición, en lugar de las patatas fritas, algún tipo de verdura u hortaliza como ensalada o revuelto de verduras.
  • Sustituir el zumo de naranja industrial por agua.
Creo que el menú resultante con estas modificaciones incluiría un reparto mucho más equilibrado de los nutrientes y sería, en definitiva, mucho más saludable para niños, adolescentes y también adultos. ¿Qué pensáis vosotros? Agradezco observaciones, ¡a comentar!

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