lunes, 1 de mayo de 2017

Aprender a comer, aprender a vivir: reflexiones del bloque 3

Cuando me matriculé en el presente curso pretendía que me sirviese para ampliar mis conocimientos en el universo de la nutrición. Hoy puedo decir que el aprendizaje que estoy obteniendo está superando mis expectativas: no solo he llenado lagunas sobre temas estrictamente nutricionales sino que, además y sobre todo, estoy descubriendo cosas de mí misma, de mi estilo de vida, de mi día a día, de mi rutina. Este último bloque ha sido especialmente revelador, pues creo que es la primera vez que examino de cerca mis hábitos, comparo la actividad realizada con mi dieta habitual y reflexiono sobre el equilibrio de la misma.
Desde esta base, puedo decir que los principales conocimientos que considero haber adquirido con las actividades realizadas dentro del bloque 3 son los siguientes:
1.- Información mucho más precisa y detallada de la que tenía sobre mi gasto energético diario
Es cierto que el cálculo realizado de mi gasto energético diario debe visualizarse como algo orientativo, pues es imposible establecer de forma exacta qué hace una persona las 24 horas del día. Pese a ello, considero que el análisis realizado me ha sido de gran utilidad pues nunca antes me había parado a pensar en todas las actividades cotidianas (como hacer la cama, fregar los platos o simplemente estudiar) que realizamos y con las que también estamos consumiendo energía. Mi tendencia antes era considerar que si no practicaba una actividad deportiva no estaba realizando ningún gasto energético. Han sido mucho los días en los que por exceso de trabajo y acumulación de tareas he terminado tan cansada que no he tenido fuerzas para practicar un deporte al que estoy tan acostumbrada como correr. Ahora me doy cuenta de que, a veces, actividades rutinarias absorben mucha energía y creo que tener conciencia de ello es importante para saber cuándo el cuerpo está con las mejores condiciones para realizar un esfuerzo físico extra de mayor intensidad.
2.- El valor del deporte
De forma paralela a la anterior reflexión, el ver cuánta energía se gasta practicando deportes te hace ser aún más consciente de la utilidad de tener este tipo de hábitos para mantener una buena forma física. Ya he mencionado que, en mi caso, correr es la actividad deportiva que suelo practicar pero, con la actividad realizada, he visto que hay un sinfín de otros ejercicios (como el ciclismo, bailar o simplemente andar) con los que de igual manera el cuerpo consume una gran cantidad de energía. De hecho, me he propuesto diversificar mi actividad física ampliando la tipología de deportes en mi rutina diaria.
3.- Alimentos y alergias/intolerancias
Conocer por qué algunas personas no pueden o no deben consumir ciertos alimentos ha sido otro de los logros conseguidos con este último bloque. Siempre he tenido dudas sobre qué significaba, por ejemplo, ser intolerante a la lactosa o al gluten. Antes no tenía una idea muy clara de qué alimentos contenían estas sustancias. Ahora mi conocimiento en este ámbito es mucho más preciso y me siento más preparada para ayudar y orientar a otras personas sobre qué pueden/deben comer o no pueden/deben comer si presentan alguno de estos problemas.
4.- Amplitud de miras
En conclusión, este último bloque me ha servido para dar un paso más y ampliar mis horizontes en el campo de la nutrición y los hábitos de vida saludables. Tener mayor perspectiva es algo que me gusta, no solo por el hecho en sí de sentirme más informada y preparada respecto a este tema sino, además, porque creo que ahora tengo más facilidad para analizar mis propias actuaciones y conseguir mejorar cada vez más mis hábitos, mi dieta y, en general, mi estilo de vida.

En relación a cómo y para qué usaría estas actividades con mis alumnos/as, he decir lo siguiente:
1.- Realizaría con ellos actividades similares a las que yo he desarrollado aunque intentaría adaptarlas a los estudiantes para captar su atención e interés desde el primer momento. Por ejemplo, antes de lanzarme a ellas, les haría alguna presentación atractiva sobre el gasto energético que realizamos con las diferentes actividades a lo largo del día: desde el propio sueño hasta ayudar en casa limpiando. Les pediría a continuación que analizasen su gasto en un día ordinario y haríamos una puesta en común de los análisis realizados para que, viendo los resultados de sus compañeros/as se motivasen en seguir aprendiendo sobre esta temática. Finalizaríamos el bloque reflexionando sobre la ingesta recomendada según su sexo y edad y calculando la ingesta real que realizan, algo que también se trataría entre todos proponiendo soluciones ante posibles desajustes que encontrásemos en los casos analizados (siempre de forma voluntaria y sin forzar a ningún alumno/a a dar información que no quiera a este respecto).
Sobre los alimentos y las alergias/intolerancias, intentaría darle un enfoque más práctico y les pediría que encontrasen entre sus familiares y amigos alguna persona alérgica o intolerante a algo. La actividad podría hacerse en grupo y cada equipo, habiéndoles dado antes la información necesaria, haría una “investigación” sobre qué alimentos pueden ingerir y cuáles no pueden comer estas personas. Se intentaría conseguir gente con alergias/intolerancias diferentes para que, cuando los diferentes grupos expusiesen sus conclusiones ante la clase, todos aprendiésemos lo máximo posible sobre las diferentes alergias/intolerancias existentes, los alimentos relacionados con las mismas y las posibles formas de comer teniéndolas en cuenta. Además, se haría especial énfasis en los peligros de drogas como el tabaco y el alcohol en la consecución de un estilo de vida saludable, informando de los daños derivados de su consumo e incitando a la reflexión sobre tal cuestión.
2.-Sobre el “para qué” la respuesta es clara: no hay mejor forma de convertirse en una persona sana que adquiriendo desde pequeños hábitos de vida saludables basados en la información, la comprensión y la asimilación de conocimientos.
Tener conciencia sobre las temáticas aquí tratadas es importante para todos. Como docentes, transmitir esto a nuestros alumnos/as debería ser tarea de obligado cumplimiento. Con ello, no solo conseguimos que estos adquieran información sino que, además, estamos sentando las bases de su futuro y ayudándoles a que este gire en torno a aquello que proporciona una alta calidad de vida: el conocimiento, la salud y la felicidad.
Fuente de la imagen: Pixabay

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